miércoles, 3 de diciembre de 2008

NO SE DAN CUENTA

No se dan cuenta. La vida es tan simple como las matemáticas. El ejercicio podrá ser complejo, pero al final solo existe una respuesta. Podrán decir que a veces hay cosas que son grises; ni blancas ni negras. Pero ¿acaso ese gris nos conforma? Desde chica me han enseñado a no conformarme, a buscar lo que quiero, y alcanzarlo. La vida por la que uno transita es igual. Solo hay dos respuestas. Si, no. Buscar la felicidad. A eso venimos al mundo. Y en la felicidad nunca hay grises, no hay un termino medio entre si y no. Tan simple y tan complejo. La respuesta ya la sabemos. Es fácil. Ahora queda por descifrar el ejercicio. ¿Existe alguna formula? Nadie sabe contestar. Creo que no. Somos todos tan distintos, y al mismo tiempo tan iguales. No tendremos los mismos problemas, pero tenemos problemas. No tendremos los mismos gustos, pero tenemos gustos. Todo se resume en una oración que alguna vez escuche: al final, somos todos iguales por ser diferentes.
Y sí. A veces podremos sentirnos solos. ¿A quien recurrimos cuando estamos mal? No encontramos la persona perfecta que nos consuele. Mil amigos podremos tener, ¿pero acaso no es mejor tener un amigo que nos haga felices a tener mil que no nos llene? ¿Tendrán razón al decir que es mejor estar sola que mal acompañada?
Esquivar. Siempre, todo es así. Esquivamos problemas y así como esquivamos problemas, esquivamos alegrías sin darnos cuenta. ¿Por qué no tenemos la suficiente fuerza de animarnos? Tenemos miedo de salir lastimados, ¿pero no vale la pena intentarlo? Por querer salvarse de un dolor terminamos ganando otro. ¿Qué es mejor: llorar por soledad o llorar por una pérdida? Nunca hay que olvidar que detrás de toda pérdida hay momentos de alegría. Sí, alegría. Tan simple y aun así tan complejo. Una lágrima no es vacía. Sentiremos un dolor agudo en el pecho, lloraremos desconsoladamente, pero esa lágrima que desahoga las penas nos dice algo. Nadie llora por llorar. Si lloramos es porque amamos. A un amigo, a un familiar, a un amor. Es amor, fue amor. ¿Fue? No. Es. Por eso lloramos. Por lo que tuvimos, pero más que nada por lo que es. Un ser amado podrá irse, pero el sentimiento queda, por encima de los recuerdos. Pesan más, pero no podemos verlos, ni comprenderlos. Es tan así que duele más la idea de no saber. Pero esa única lagrima que rodó por tus mejillas, esa única lagrima. La primera, la ultima. Dice más que mil palabras. Es esa lágrima la que demuestran tus sentimientos. La que pone tu alma al desnudo. ¿Por qué somos tan tontos de ignorarla, de limpiarla rápidamente?Pero es más fácil darse cuenta si lo que perdimos es una persona. Pero lo que mas duele es pensar haber perdido un sentimiento. El amor por ejemplo. ¿Cuándo vendrá? ¿Vendrá algún día? ¿Me daré cuenta cuando toque mi puerta? ¿Y si lo deje ir? ¿Si ya lo tuve, y lo ignoré, y sin querer se fue, y no volverá jamás? ¿Habrá acaso alguna respuesta? No se puede construirlo. Uno no lo hace. No. Simplemente llega. Como todo en la vida. Forzarlo es como querer construir una casa sin cemento. Se tendrán los ladrillos, la puerta, la ventana; pero falta el cemento. Lo más importante. Lo que complementa, lo que fortifica. Y sin ese material, la casa no es nada. No es casa.

autor: anonimo por el momento.. hasta que me deje poner el nombre!

2 comentarios:

Cande Moran dijo...

casi lloro...increible!! felicitaciones al autor

Cady dijo...

jajajjajajajaajajaajajjajajajajajjajajajajajjajajajajajjaja